La importancia de que los hijos hagan cosas en casa. Cómo conseguirlo.

Hola de nuevo!

Hoy hablaremos de la participación de nuestros hijos en casa y cómo fomentarla.

Este tema nos parece importante ya que muchas familias con hijos adolescentes se encuentran la realidad de que sus hijos e hijas no colaboran en las tareas y mantenimiento de la casa. Por este motivo, se  generan fricciones y peleas en el entorno familiar empeorando el clima y aumentando la tensión en los padres.

Sin embargo, queremos tratar este tema no solo por ayudar a la mejora del clima familiar, sino también porque educar hijos que participan en casa les aporta grandes beneficios en su desarrollo.

Beneficios en su desarrollo

Asignar tareas y responsabilidades a nuestros hijos desde que son pequeños es la mejor manera de fomentar en ellos la responsabilidad, la cooperación, la independencia y la confianza en sí mismo.

Estos valores les ayudarán enormemente en su desarrollo futuro ya que la responsabilidad y la independencia las capacitará para valerse por sí mismos en diferentes aspectos de su vida.

Por otra parte, la cooperación les ayudará a saber relacionarse y a desempeñar trabajos y tareas en equipo. 

Por último y más importante, la confianza en sí mismos les ayudará a tener un autoconcepto positivo y a aumentar su autoestima, pilares fundamentales para su salud emocional.

Es cierto que conseguir que nuestros hijos colaboren en casa es algo complicado. Sin embargo, la colaboración no debe ser algo impuesto ni motivado por una recompensa. Ya que de este modo realizarán la tarea únicamente para conseguir algo a cambio y cuando esa recompensa desaparezca desaparecerá su motivación.

Consejos para motivar la participación en casa.

Por una parte, es importante que la participación en casa no se limite a realizar las tareas domésticas. La implicación en el entorno familiar de forma general la conseguimos haciendo a nuestro hijo partícipe de ciertas decisiones que irán aumentando en complejidad con el paso de los años.

Por ejemplo, podemos pedirle que nos ayude a tomar ciertas decisiones:

  • Hacer la lista de la compra.
  • Planificación de comidas para la semana.
  • Participar en la compra de algo necesario para la casa, muebles, etc.

De esta forma el niño/a se siente incluido en el entorno familiar y se le demuestra la confianza que tenemos en su criterio. Siempre dejando claro que la última decisión la deben tomar los padres.

Por otra parte, y ya relacionado con las tareas domésticas, debemos plantearlas de forma atractiva. El mero hecho de realizar las tareas ya debe suponer una motivación por la forma en la que se hacen.

Podemos plantearlo como un juego, a modo de competición. Tras acabar podemos dar puntos por cosas que se han hecho bien y elegir a un ganador/a. A veces ganará el niño y otras perderá. También podemos realizar las tareas poniendo música que le guste para así hacerlo más entretenido.

Debemos tener en cuenta que cuando son pequeños debemos decirle las cosas que deben de hacer una en una. Conforme va creciendo aumentaremos poco a poco la lista de tareas.

Por último, es recomendable realizar las tareas de casa en un día u horas determinadas. De esta forma creamos un hábito y una rutina.

Lista de tareas que los niños pueden hacer según su edad.

Conforme los niños crecen son capaces de realizar ciertas tareas e ir aumentando su nivel de responsabilidad. Vamos a ver qué tareas podrían hacer en cada edad.

  • Dar de comer a la mascota.
  • Ordenar los cubiertos limpios en el cajón.
  • Reponer el papel higiénico de los baños.
  • Ayudar a hacer la lista de la compra del supermercado.
  • Llevar su ropa a lavar.
  • Limpiar sus zapatos.
  • Mantener su cuarto ordenado.
  • Retirar su plato de la mesa y dejarlo en el lavadero.
  • Ayudar a quitar el polvo.
  • Hacer su cama aunque no lo haga perfecto.
  • Guardar la ropa limpia en su armario.
  • Sacar la basura.
  • Lavarse los dientes sin ayuda.
  • Ordenar su ropa de colegio la noche anterior.
  • Hacer sus tareas sin que nadie se lo recuerde.
  • Cambiar las toallas sucias por las limpias.
  • Ordenar la ropa sucia por colores y meterlas a la lavadora.
  • Recordar sus actividades recreativas sin ayuda.
  • Organizar su horario de estudio.
  • Poner la mesa.
  • Sacar la ropa de la lavadora y tenderla.
  • Doblar la ropa.

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