Los niños adquieren hábitos de comportamiento y hábitos de vida conforme crecen y se desarrollan. Desde pequeños los niños imitan el comportamiento y las acciones de sus padres, que son los modelos de conducta para sus hijos. Su sabiduría y sus hábitos se transmiten inevitablemente a los niños.

 Por ello, nuestro trabajo como padres es enseñar a nuestros hijos a diferenciar entre los buenos y los malos hábitos, y a elegir los buenos.

A continuación, te planteamos una serie de buenos hábitos para tus hijos organizados en diferentes áreas de su vida. Estos hábitos abarcan desde la salud hasta el desarrollo personal, pasando por la convivencia, el estudio

índice

Hábitos referentes a la salud y alimentación.

Comer sano.

Consejo profesional: Utiliza comida colorida.

Los niños se inclinan por pedir más comida rápida, patatas fritas, dulces, galletas y chocolates. Hay que hacerles creer que incluso la comida sana puede tener el mismo sabor. También se les puede servir una versión casera de fideos, pasta, pasteles, galletas y pizza.

Para que los niños adquieran este hábito saludable, hay que seguir el camino de los colores: hay que proponerse comer cada color del arco iris una vez a la semana, es decir, comer alimentos de diferentes colores en una comida. No sólo tiene beneficios para la salud, sino que también garantiza que los niños se diviertan comiendo. Los padres deben dar un ejemplo saludable comiendo de forma regular, nutritiva y equilibrada.

Actividad física

Consejo profesional: No fomentes el estar sentado, muévete a menudo.

Permitir que tus hijos se sienten y se pongan cómodos en el sofá viendo la televisión sería un gran error por tu parte como padre. No dejes que tus hijos lleven un estilo de vida sedentario. Anímales a que se pongan en marcha, tal vez para dar un paseo o hacer ejercicio, o envíalos a jugar al aire libre. Planifica una actividad familiar, que sea algo divertido, y haz que tus hijos participen. Enséñales que el sedentarismo tiene efectos adversos para la salud. Algunos de los peligros para la salud que supone un estilo de vida sedentario son los siguientes:

  • Obesidad
  • Problemas para dormir
  • Trastornos de la atención
  • Problemas emocionales y sociales

Practicar una actividad física regular

Consejo profesional: Dedica 40 minutos a algún tipo de actividad física todos los días.

Hay que mantener a los niños físicamente activos haciéndoles participar en actividades que les resulten interesantes, ya sea haciendo deporte, tocando un instrumento musical, nadando o haciendo gimnasia. Este hábito mejorará el crecimiento de tus hijos en todos los sentidos. Los niños se mantendrán sanos y despiertos; aprenderán a ser fuertes y es probable que continúen con estas actividades en la edad adulta. Si a tus hijos no les gusta el deporte o les da pavor ir a la clase de gimnasia, sigue animándoles a probar cosas nuevas y exponles a otras actividades. Tarde o temprano, seguro que encuentran algo desafiante, placentero y divertido.

Dormir a tiempo

Consejo profesional: Establece una rutina regular para ir a la cama.

El sueño es fundamental para un bebé en crecimiento y para un niño en desarrollo. Hay que inculcar a los niños la rutina de «acostarse pronto, levantarse pronto» desde la infancia. Los niños que van a la escuela necesitan estar activos y enérgicos todos los días, para lo cual necesitan dormir lo suficiente. El sueño ayuda al cuerpo a retener toda la energía perdida durante el día. Dormir temprano ayudará a tus hijos a descansar lo suficiente, haciendo que se sientan frescos y activos al día siguiente.

Acuéstate todos los días a la misma hora; esto ayudará a establecer un patrón para los niños, y aprenderán a dormir por sí mismos.

Evita que tus hijos duerman más tiempo del necesario de forma seguida. Si es necesario, los niños pueden hacer una breve siesta durante la tarde.

Fíjate en las etiquetas nutricionales de los alimentos, no en las de los diseñadores.

Consejo profesional: Anima a los niños a leer y entender las etiquetas de los alimentos.

A cierta edad, sobre todo en torno a la adolescencia, tus hijos se interesan por las etiquetas de la ropa. Empieza a educar a tus hijos sobre las etiquetas más importantes a las que deben prestar atención desde pequeños: las de los alimentos. Cuando adquieran este hábito, anímales a conocer el valor nutricional de los alimentos de la misma manera.

Muéstrales sus alimentos envasados favoritos y señálales la información vital de las etiquetas nutricionales. Acostúmbrales a leer esas etiquetas, a analizar el valor nutricional y a decidir su valor. Aconséjales que se fijen en los ingredientes clave, como la cantidad de grasas saturadas e insaturadas, el azúcar, las calorías y los macronutrientes. Sus esfuerzos conscientes ayudarán a desarrollar hábitos saludables, que llevarán durante toda su vida.

Disfrutar de las comidas en familia.

Consejo profesional: Haz que sea una prioridad disfrutar de la hora de la cena juntos.

En la agitada vida que llevamos hoy en día, apenas queda tiempo de calidad para pasar con la familia y los mayores. Una vida laboral muy ajetreada puede acabar impidiéndole sentarse con los niños y escuchar sus historias y problemas personales. Convierta en una prioridad el disfrutar de la hora de la cena junto a todos los miembros de su familia. Podéis hablar de muchas cosas y compartir vuestros puntos de vista entre vosotros; esto tendrá un impacto duradero en vuestros hijos. Otros beneficios de comer juntos son los siguientes:

  • Empiezan a sentirse cómodos y se adaptan bien a la familia
  • Los niños desarrollan buenos hábitos alimenticios y evitan la comida basura cuando están con los mayores
  • Los vínculos se hacen más fuertes

Hidratación saludable

Consejo profesional: Bebe agua, no refrescos.

Beber refrescos es el rasgo más común que adoptan los niños pequeños emulando a los mayores. Debes guiar a tus hijos y reforzar la importancia de beber agua y evitar los refrescos.

Simplemente dígales que el agua es saludable y ayuda a librarse de numerosas enfermedades; mientras que los refrescos no son saludables, ya que tienen mucho contenido de azúcar y suman calorías, lo que provoca problemas de peso. Enséñales que el agua es un recurso vital y que debe tomarse en buenas cantidades para mantener una hidratación adecuada. Cuando tus hijos se den cuenta de lo importante que es el agua para su organismo, seguro que la elegirán en lugar de las insanas bebidas gaseosas.

Haz ejercicio con regularidad

Consejo profesional: Inscribe a tus hijos en algún deporte.

Establezca una rutina para que usted y su familia pasen algún tiempo juntos realizando una actividad física como caminar, correr, nadar, hacer ejercicio o hacer yoga en casa. El ejercicio será beneficioso para toda la familia a largo plazo. Empezarlo a una edad temprana en la rutina de los niños les mantendrá activos, en forma y flexibles. Ayudará a establecer un estilo de vida saludable para tus hijos. Añade algo de emoción a tu entrenamiento poniendo música. Lo mejor es inscribir a tu hijo en algún deporte. También les enseñará valiosas lecciones de vida, la mayor de las cuales es la deportividad.

No te saltes el desayuno

Consejo profesional: Asegúrate de que empiecen el día de forma nutritiva y saludable.

El desayuno es la comida más importante para todas las edades. Es especialmente obligatorio para los niños y los escolares, ya que pone en marcha el cerebro, el metabolismo y las funciones corporales y proporciona energía durante todo el día. 

Puedes ofrecer a tus hijos cereales ricos en fibra en su desayuno, ya que ayudan a reducir el riesgo de diabetes y enfermedades cardíacas. Acostumbrarles a desayunar les resultará beneficioso en su edad adulta. Hágales saber las consecuencias perjudiciales que tiene saltarse el desayuno, y reitere que no comer por la mañana aumenta las posibilidades de padecer obesidad.

No fumar, no beber y no consumir drogas

Consejo profesional: Deja tú estos hábitos y tu hijo los seguirá.

Hábitos como beber, fumar y drogarse dependen en gran medida del entorno familiar y de la educación. Asegúrate de que te implicas al máximo en la vida de tus hijos, conociendo sus carencias y apoyándolos en todo momento, ya que la negligencia y la falta de comunicación los hacen vulnerables a las influencias externas. Es necesario que eduques a tus hijos sobre esos hábitos poco saludables y les enseñes a mantenerse alejados en cualquier circunstancia. Además, adviérteles de que no deben caer bajo la influencia de sus compañeros. Como padre, puedes ayudar, en primer lugar, no bebiendo ni fumando tú mismo.

Hábitos relacionados con la higiene.

Lavarse las manos

Consejo profesional: Enséñales los gérmenes y las enfermedades que pueden contraer por tener las manos sucias.

Lavarse las manos antes y después de las comidas es la etiqueta más común que se enseña a los alumnos desde el jardín de infancia. Hazles saber que lavarse las manos puede prevenir enfermedades comunes como la gripe, el resfriado y otras infecciones. Hay que enseñarles las siguientes reglas básicas:

  • Lavarse las manos antes y después de las comidas o después de jugar en la arena
  • Utilizar toallas limpias y secas, o tal vez pañuelos de papel, para secarse las manos
  • Utilizar lavamanos antibacterianos

Cepillarse los dientes dos veces al día

Consejo profesional: Hacedlo juntos: cepillaos los dientes junto con vuestro hijo.

La higiene bucal es muy importante y requiere un buen cuidado desde la primera infancia. Los hábitos que se imparten a temprana edad permanecerán durante mucho tiempo. A menudo los niños se vuelven perezosos a la hora de cepillarse los dientes, pero esta tarea rutinaria no debe tomarse a la ligera. Como recompensa, puedes obsequiarles de vez en cuando con sus dulces favoritos. Enséñales la forma correcta de cepillarse los dientes:

  • Cepillarse a diario y dos veces al día
  • Hacer gárgaras después de las comidas – Esto ayuda a evitar el mal aliento y las caries
  • Utilizar el hilo dental en los momentos adecuados
  • Limpiar la lengua con un limpiador lingual
  • No compartir el cepillo de dientes

Limpiar los oídos

Consejo profesional: Hazlo como parte del secado después del baño.

Los oídos son uno de los órganos más vitales de tu cuerpo. Descuidar la limpieza de los oídos puede provocar muchas molestias e incluso infecciones. Hay que poner especial cuidado en limpiar los oídos regularmente desde la infancia. El oído externo debe limpiarse con agua y limpiarse con una toalla seca a diario. A medida que los niños crecen, se les puede enseñar a limpiarse los oídos ellos mismos.

Duchas diarias

Consejo profesional: Dúchate dos veces al día durante el verano.

Ducharse es una necesidad básica y se recomienda a personas de todas las edades. Debe hacerse a primera hora de la mañana después de levantarse. Puedes hacer que tus hijos se duchen dos veces durante los días calurosos del verano. También puedes hacer que tus hijos se duchen al llegar a casa después de jugar al aire libre. La ducha rejuvenece la piel y hace que se sientan frescos, listos para el día, así como para una buena noche de sueño.

Mantener el pelo limpio

Consejo profesional: Enseña a los niños la forma correcta de peinarse.

Los niños deben mantener el pelo limpio. El cuero cabelludo y el pelo suelen ensuciarse cuando viajan o juegan al aire libre. Deben lavarse el pelo a menudo, como mínimo una vez cada dos o tres días. Esto les mantendrá a salvo y alejados de los piojos, la caspa y el exceso de caída del cabello. Acostúmbrate a aplicarles aceite en el cuero cabelludo con regularidad antes de lavarlo. Asegúrate también de utilizar un peine que toque el cuero cabelludo al peinarlos. Esto mejora la circulación sanguínea en el cuero cabelludo, y promueve el crecimiento saludable del cabello.

Mantener las uñas cortas

Consejo profesional: Explícales cómo sus uñas pueden provocar la entrada de gérmenes en el cuerpo

Los bebés suelen llevarse los dedos a la boca, por lo que es necesario mantener las uñas limpias y libres de suciedad. A medida que los niños crecen, puedes enseñarles la necesidad de mantener las uñas cortas y limpias. Puedes explicarles cómo las uñas pueden hacer que los gérmenes entren en el cuerpo al rascarse o a través de la boca, lo que les hace enfermar.

Hábitos relacionados con la convivencia y la relación con los demás.

Compartir es cuidar

Consejo profesional: Empieza por fomentar el compartir en casa.

Los niños deben conocer el valor de ciertos objetos, aprender a ser agradecidos y ser lo suficientemente modestos como para compartirlo con quienes no pueden permitírselo. Enséñales también las cosas intangibles que se pueden compartir, como las emociones, los sentimientos y las historias. Los niños aprenderán a compartir primero con su familia: padres, abuelos, hermanos, primos, demás familia, y luego con otras personas. Esta actitud de compartir le hará ser mejor persona.

No ensucies los espacios públicos

Consejo profesional: Lleva una bolsa de plástico para recoger tus residuos; llévalos a casa y deposítalos en el cubo de la basura o de reciclaje correspondiente.

Educa a tus hijos para que sean ciudadanos civilizados y responsables. Explícales que los espacios públicos no son para ensuciar y que hay que tirar los residuos en el cubo de basura más cercano. Ayúdales a desarrollar este sencillo hábito y pídeles que lo sigan en todos los lugares, ya que les ayudará a convertirse en mejores personas. Acostúmbrate a no tirar la basura y seguro que tus hijos seguirán tu ejemplo. Busca siempre cubos de basura para tirar cosas cuando estés fuera de casa.

Sea cortés

Consejo profesional: Trata a la gente como te gustaría que lo hicieran tus hijos: con respeto y cortesía.

Ser cortés es una virtud admirada por todos. Enseña a tus hijos a respetar a las personas, ya sean mayores o pequeños. Explícales que, aunque se encuentren con alguien que no les guste mucho, deben ser educados y separarse de manera decente. Deben ser tranquilos y cordiales con todo el mundo. Estas cualidades les acompañarán toda la vida y siempre se les mirará con respeto. Empieza por tratar a tus hijos con respeto primero, y verás que ellos mismos adquirirán este hábito. Sé cortés con la criada. Los niños ven, los niños hacen.

 «Por favor», «Gracias» y «Lo siento»

Consejo profesional: Utiliza estas palabras siempre que puedas, con y delante de tus hijos.

 Debes enseñar a tus hijos las tres palabras mágicas «Por favor», «Gracias» y «Lo siento», que les ayudarán a afrontar muchos problemas con facilidad. El hábito de utilizar estas palabras de oro también hace que uno sea respetado y admirado en la sociedad. Tus hijos se mostrarán como personas educadas y de buen corazón. Practica el uso de estas palabras con tus hijos a menudo, y pronto utilizarán estos saludos con frecuencia.

Sea imparcial

Consejo profesional: Anima y fomenta las amistades multiculturales.

Los niños nacen inocentes e imparciales, y la distinción forma parte del condicionamiento social. Como padre, lo único que tienes que hacer es alejar a tus hijos de la tendencia a discriminar. Guíalos para que sean imparciales y traten a todas las personas por igual, ya sean ricos o pobres, amigos o enemigos. Puedes animarles a ser amigos de niños de cualquier religión o casta.

No dañar a los animales ni a los pájaros

Consejo profesional: Muestra a los niños documentales y programas sobre animales en la televisión.

Los niños suelen entusiasmarse con los animales y los pájaros. Algunos se sienten atraídos, otros les temen, otros se ponen a la defensiva y otros se quedan tranquilos. Hay que educarles en que los animales y las aves son seres vivos que se comunican a su manera y pueden ser amistosos. Deben aprender a diferenciar entre las criaturas que son dañinas y las que no lo son. Aconséjales que se alejen de las dañinas y que sean amables con las mascotas. Puedes educarles sobre lo mismo mostrándoles documentales y programas de animales en la televisión.

No critiques ni intimides a nadie

Consejo profesional: Señala siempre los errores y defectos de forma constructiva.

Las críticas pueden hacer o deshacer a los niños pequeños. A una edad temprana, no todos son lo suficientemente sabios como para tomarse los comentarios críticos de forma positiva. Los padres deben vigilar y guiar de cerca a sus hijos en su interacción y modales. Hay que hacerles entender que las críticas pueden herir a los demás, por lo que no deben hablar mal de los demás. Las burlas innecesarias o el acoso a alguien a quien apenas se conoce sólo por diversión están mal y son inaceptables. Procure no hablar nunca mal de los miembros de la familia delante de su hijo.

Sé sincero

Consejo profesional: No mienta a sus hijos. Incluso las mentiras blancas son mentiras. Intenta ser lo más honesto posible, en todo momento.

La honestidad es una virtud muy importante y debe imponerse a los niños desde la infancia. Como padre, usted es el modelo a seguir para sus hijos. Tus acciones y palabras tienen el mayor impacto en ellos, tanto positivo como negativo. Sé sincero en todo momento, especialmente en presencia de los niños. Motívelos a decir la verdad en cualquier circunstancia.

Modales en la mesa

Consejo profesional: Empieza pronto y fomenta la independencia.

A partir de cierta edad, los niños insisten en comer solos. Aunque les guste sujetar las cucharas y los tenedores, no lo hacen correctamente y crean un desorden. Hay que entrenarles para que coman solos y de forma correcta. Puedes tratarlos como adultos y empezar a enseñarles la etiqueta de comer de forma adecuada.

 Valorar el tiempo

Consejo profesional: Fomenta la puntualidad.

 Conocemos la frase «El tiempo es oro» y sabemos el valor que tiene el tiempo al igual que el dinero. Hay que enseñar a los niños a hacer un buen uso del tiempo, a aprender a prepararse a tiempo, a seguir los horarios diarios y a ser puntuales.

Hazles entender la necesidad de llegar a tiempo a la escuela, porque pueden ser castigados por no ser puntuales. Como familia, es posible que asistáis a varias funciones o fiestas. Asegúrate de llegar antes o a tiempo en cada ocasión, y a medida que los niños crezcan, les inculcarán el mismo hábito.

Hábitos relacionados con su desarrollo personal.

Limpiar el desorden

Consejo profesional: Proporcione un entorno organizado a sus hijos en crecimiento.

La limpieza debe enseñarse a los niños por defecto desde muy temprano. Empieza por organizar bien las cosas alrededor de los niños. Cuando se acostumbren a ver las cosas ordenadas, querrán mantenerlas así también. Una vez que tengan la edad suficiente, puedes ayudarles y dedicarles tiempo a limpiar el desorden y colocarlo adecuadamente. Si lo haces con regularidad, pronto aprenderán y se esforzarán por organizar ellos mismos sus cosas.

Sé responsable con el dinero

Consejo profesional: Dales un presupuesto.

En cuanto tus hijos sean lo suficientemente responsables como para usar el dinero para ir a comprar cosas, puedes empezar a educarles sobre el valor del dinero que os cuesta ganar. Puedes hacer que tus hijos adquieran el hábito de ahorrar dinero, dándoles una paga semanal, o manteniendo una hucha con ellos.

Dales un presupuesto y anímales a gestionar sus gastos y a ahorrar. De este modo, tus hijos aprenderán el valor del dinero y empezarán a ahorrar.

Paciencia y perseverancia

Consejo profesional: Anímelos a dedicarse a la jardinería o a la cocina.

Se dice con razón que «la paciencia es una virtud», ya que quien es paciente puede estar en paz, y en el estresante mundo actual, la paz es lo que todos buscan. Inculca el rasgo de la paciencia a tus hijos desde pequeños, para que crezcan tranquilos y en paz. 

Enséñales a relajarse, a mantener la calma y a esperar su turno o a que ciertas cosas sucedan a su ritmo. Asegúreles que la paciencia tiene su recompensa, y que cualquier situación adversa puede resolverse con tranquilidad. Anímeles a participar en actividades como la jardinería, o la cocina, en las que los resultados no son instantáneos y se requiere paciencia.

Ayudar a los demás

Consejo profesional: Anima a tus hijos a ayudar a una persona cada día.

Educa a tus hijos para que tengan un carácter servicial. Enséñeles el camino de la humildad y la generosidad. Anímales a echar una mano a los necesitados siempre y cuando sea posible. Ponga de su parte; ayude a la gente, ya sea un amigo o un desconocido, en presencia de sus hijos, pero al mismo tiempo, adviértales de que tengan cuidado con los extraños.

Tener una mentalidad sana y positiva

Consejo profesional: Inculque el optimismo.

Los niños son muy sensibles y se desaniman fácilmente por cosas pequeñas o cuando las cosas no salen como ellos quieren. Es muy importante que te involucres y hables con ellos para estar al tanto de lo que tus hijos están viviendo y de lo que piensan, para que no caigan en un autoconvencimiento negativo. Evita los falsos elogios; en su lugar, asegúrate de reconocer a tiempo sus logros y esfuerzos. 

Puedes ayudar a los niños a desarrollar su autoestima asegurándoles sus capacidades y cualidades únicas y recalcando que se les quiere pase lo que pase. Intente desarrollar su pensamiento para que sea lógico y práctico, de modo que pueda tener una mentalidad positiva y pensar en consecuencia cuando se enfrente a situaciones difíciles a lo largo de su vida.

Aceptar la derrota

Consejo profesional: Apóyelos en sus fracasos.

Los niños son propensos a sentirse molestos si fracasan. Es tu responsabilidad como padre apoyarles y motivarles para que se tomen la derrota de forma positiva y den lo mejor de sí mismos la próxima vez. Hay que informarles sobre los altibajos de la vida y hacerles comprender que no todas las derrotas son permanentes. No se trata siempre de ganar o perder. El esfuerzo que se hace y los progresos que se consiguen también son importantes.

Trabaja duro

Consejo profesional: Enseña a tus hijos que en la vida no hay atajos.

Enseña a tus hijos la importancia de trabajar duro. Cultiva el hábito de esforzarse al máximo en todo lo que hagan, ya sea leer, escribir o cualquier trabajo constructivo. Deben aprender que la buena suerte no favorece el éxito por sí sola, sino que se requiere una fuerte determinación y trabajo duro. Puedes dar tu ejemplo a tus hijos explicándoles lo mucho que trabajas para ganarte la vida.

Pasar tiempo con los amigos

Consejo profesional: Organiza citas para jugar los fines de semana.

Se dice que las amistades que se hacen en la escuela permanecen durante más tiempo, incluso para toda la vida. Esto se debe a que los niños tienen mentes inocentes; hacen amigos sin ningún motivo egoísta. Y a una edad temprana, los amigos desempeñan un papel muy importante en el desarrollo social de tus hijos. Los niños aprenden valiosas habilidades para la vida como la comunicación, la socialización, la cooperación, la resolución de problemas y el trabajo en equipo estando con amigos.

Durante la adolescencia y la edad adulta, los buenos amigos se convierten en parte del sistema de apoyo de tus hijos. Anime a sus hijos a hacer amigos y a pasar tiempo socializando y relajándose con ellos.

Gestionar el tiempo de pantalla

Consejo profesional: Controla los tiempos.

Al vivir en la era digital, los niños pasan cada vez más tiempo en Internet viendo la televisión en lugar de socializar en el mundo real. Demasiado tiempo frente a la pantalla puede inhibir la capacidad de los niños para interactuar con otros, y puede llevarlos a llevar un estilo de vida sedentario. Gestione el tiempo de pantalla de su familia estableciendo límites de tiempo específicos y aplicaciones de uso familiar que promuevan el aprendizaje en lugar de pasar el tiempo ocioso en las redes sociales. La principal conclusión es que el uso de Internet no es necesariamente malo, pero recuerde incorporar Internet de forma que maximice la productividad.

Hábitos de nuestros hijos relacionados con sus obligaciones escolares.

Lee todos los días

Consejo profesional: Haz que forme parte de la rutina de tus hijos a la hora de dormir.

La mejor manera de inculcar el amor por la lectura a sus hijos es hacerla parte de su rutina de juego y de la hora de acostarse. Elige libros que hagan de la lectura un placer para tus hijos. Conviértelo en un hábito diario y manténlo, ya que ayudará a fortalecer la autoestima de los niños, a mejorar sus habilidades de lectura y a desarrollar su imaginación, vocabulario y creatividad. Resulta beneficioso para mejorar la relación y la comunicación con los padres.

Una preparación adecuada

Prepara o ayuda a preparar a tus hijos la noche de antes: asegúrate de que han hecho los deberes, repasado sus contenidos y que llevan al día la agenda. Ten una buena rutina matutina para que lleguen al colegio a tiempo, relajados y con todo lo que necesitan.

Ausencias justificadas

Consejo profesional: no dejes que se tomen el día libre sólo porque prefieran estar en casa.

Limita las ausencias por enfermedad a los momentos en los que su hijo esté realmente enfermo; no lo dejes en casa si sabe que sólo está nervioso por una situación concreta en la escuela o el instituto; habla con la escuela/instituto para que pueda ayudar a su hijo a superar esta situación.

Vacaciones justificadas

Consejo profesional: Mantén las vacaciones familiares fuera del horario escolar.

Cada día en la escuela es una oportunidad para desarrollar habilidades y la repetición es fundamental para el aprendizaje, especialmente para los niños de primaria.

Sin embargo, no los sobrecargues: la escuela puede ser agotadora para tu hijo, así que asegúrate de que tenga un tiempo de descanso después de la escuela para además de hacer los deberes y repasar contenidos, pueda relajarse y descansar.

Calendario de estudio

Consejo profesional: ayuda a tu hijo a planificarse las tardes. 

Es muy importante que tenga un calendario también para las tardes. En este calendario debe tener los tiempos de estudio, de descanso y de ocio planificados.

Es bueno que repase todas las tardes lo que ha visto esa mañana en el colegio o instituto para que pueda fijarlo mejor. Que estudie con antelación para los exámenes y que haga los deberes que le han mandado.

Hábitos de nuestros hijos relacionados con la sostenibilidad del medio ambiente.

Motivar a su hijo para que explore

Consejo profesional: dejar que su hijo explore le hará aprender sobre su mundo y cambiará sus actitudes hacia él.

Utilizar la información obtenida sobre el mundo para cambiar la forma de vida. Por ejemplo, si su hijo aprende sobre los recursos hídricos limpios, podría utilizar esa nueva información para ducharse más rápido o cerrar el grifo del fregadero mientras se cepilla los dientes. Al animar a tus hijos a explorar la naturaleza (si estás en una ciudad, también tienes una valiosa herramienta de aprendizaje con los parques públicos), pueden entender cómo funcionan sus sistemas y el impacto diario que tienen sobre los recursos de la Tierra. Hacer esta conexión puede motivarlos a cambiar su comportamiento.

Haz preguntas

Consejo profesional: pero deja que los niños observen lo que les rodea

Si estás dando un paseo con tu hijo, prueba a preguntarle: «¿Qué notas?». Un niño podría decir: «Parece que antes había agua allí» o «los árboles han sido cortados». O si váis juntos en el coche o en el transporte público, podría preguntar: «¿Qué crees que impulsa nuestro vehículo y de dónde crees que viene esa energía?».

Para ayudar a inspirar las propias observaciones de los niños sobre el mundo, puedes preguntar: «¿Por qué crees que es así?» o «¿Tienes alguna pregunta sobre por qué puede ser así?».

Entonces se empieza a profundizar en la ciencia. Ayuda a tu hijo a entender, siguiendo el primer ejemplo, de dónde procede el agua, por qué ya no está allí, qué puede haber hecho el ser humano para influir en la desaparición del agua y qué podemos hacer de forma diferente en el futuro.

Hablar de la sostenibilidad desde una perspectiva local 

Consejo profesional: para después conectarla con los problemas globales

La mayoría de los niños son más propensos a entender los grandes problemas globales cuando pueden aprender primero sobre ellos a nivel local.

Volviendo al ejemplo del agua, un padre podría informar a su hijo de que la razón por la que el agua se ha secado es porque su ciudad construyó una presa río arriba, bloqueando el flujo de agua, para proporcionar hidroelectricidad y los puestos de trabajo que conlleva. Esto puede llevar a un niño a considerar el lado económico de una cuestión, así como el medioambiental. Si se habla de los combustibles fósiles, se puede discutir el coste del petróleo en la ciudad y lo que puede afectar. Esto podría abrir una conversación para introducir a su hijo en la geopolítica y cómo ésta se relaciona con lo que se paga en la gasolinera.

Como siempre, ten en cuenta la edad de tu hijo y su etapa de desarrollo en los temas que introduzcas y en la forma de presentarlos.

Modele el comportamiento que desea

Consejo profesional: Lo que haces es mucho más eficaz que lo que dices para fomentar el comportamiento que deseas. 

Si no quieres que tu hijo utilice botellas de agua de usar y tirar, tú tampoco deberías hacerlo.

Por poner otro ejemplo, si quiere que su hijo entienda que los combustibles fósiles son malos para el medio ambiente, no deje el coche en marcha cuando lo recoja después del colegio. Este tipo de acciones, aunque aparentemente pequeñas, pueden causar una gran impresión en los niños y no requieren tiempo extra en su día.

Si su hijo repite el comportamiento deseado, como cerrar el grifo mientras lava los platos, recompénsalo de alguna manera, pero no lo castigue si se olvida. Puedes empujar a tu hijo en la dirección deseada pero, recuerda, construir un estilo de vida sostenible implica hábitos que tardan en establecerse.

No les asustes

Consejo profesional: Habla honestamente con tus hijos utilizando datos científicos, pero ten cuidado de no hacerles entrar en una espiral de ansiedad.

Intenta no crear la sensación de que esto es el fin del mundo, sino que es un problema que tenemos que afrontar. Eso se extenderá y lo compartirán con sus amigos.

Puedes utilizar ejemplos positivos que muestren cómo la humanidad ha colaborado para avanzar en un problema, como el cierre del agujero de la capa de ozono de la Tierra o la erradicación de la viruela, para inspirar confianza.

En el pasado nos hemos enfrentado a grandes problemas y hemos encontrado formas de resolverlos. Este puede ser el más grande al que nos hayamos enfrentado, porque implica a todo el planeta, obviamente. Transmitiéndoles, cuanta más gente podamos involucrar pensando en las cosas que podemos hacer, más probable será que encontremos soluciones, y ellos pueden formar parte de eso. No hace falta ser un científico.

No tienes que tener todas las respuestas

Consejo profesional: tus hijos pueden pensar que tienes que saberlo todo -o parecer que lo sabes-, pero eso no es cierto.

Si tu hijo te hace una pregunta y no tienes la respuesta, podéis emprender un viaje juntos para averiguarlo.

Enseña a los niños a encontrar datos. Encontrar fuentes fiables en lugar de leer una opinión en cualquier página web o periódico. Puedes guiar esta práctica ayudando a los niños a aprender a investigar las fuentes. Pídales que busquen en Internet sitios web de buena reputación, que hagan una lista de algunos y pregúnteles por qué creen que esos sitios en particular son fiables.

Este tipo de educación ayuda a los niños a averiguar cómo responder a sus propias preguntas y no limitarse a creer lo que se les dice. Se trata de una habilidad sostenible para cualquier parte de la vida.

Mantén el entusiasmo de los niños por aprender y actuar con estas herramientas

Consejo profesional: Revisa la biblioteca pública, videotecas, etc…

Hay muchos libros, páginas web, programas de televisión y películas en los que los niños pueden sumergirse para aprender e inspirarse a llevar un estilo de vida más sostenible, además de contar contigo como profesor. 

Tú eres quien mejor conoce a tu hijo, así que, por supuesto, usa tu criterio para saber si algo es apropiado para su estilo de aprendizaje y su etapa de desarrollo.

En Conclusión

Puedes enseñar a tus hijos la disciplina, pero que la apliquen o no dependerá de lo bien que tú, como padre, se la inculques en el día a día. Enséñales el camino correcto y anímalos a seguirlo, con refuerzos positivos y elogios.